El Acueducto El Cuchillo 2, una de las obras más polémicas de Samuel García en Nuevo León, vuelve a colocarse en el centro del debate público. A pesar de ser presentado como una solución urgente a la crisis hídrica que golpeó al área metropolitana de Monterrey en 2022, la construcción de esta infraestructura acumula señalamientos por presuntas irregularidades y pagos sin justificar.
De acuerdo con el más reciente informe de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), se detectaron anomalías que suman cerca de 27 millones 929 mil pesos en la Cuenta Pública 2024. Este monto, que presuntamente se pagó en exceso a proveedores y en conceptos no plenamente acreditados, podría representar un daño significativo al erario si no se justifica en su totalidad.
La obra fue concebida como un proyecto emergente, coordinado entre la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Gobierno de Nuevo León, con el objetivo de abastecer de agua a Monterrey desde la presa El Cuchillo. Sin embargo, la premura con la que se llevó a cabo, omitió licitaciones y procesos habituales de control, lo que ha dado pie a múltiples cuestionamientos.
Costos inflados y pagos sin justificación en el Cuchillo 2
Uno de los puntos más preocupantes del informe es el incremento considerable en el costo total del acueducto Cuchillo 2. De un presupuesto original de 10 mil 400 millones de pesos, la obra terminó costando 14 mil 680 millones, un aumento que ha levantado sospechas sobre posibles sobreprecios y manejos opacos.
Según la auditoría, el mayor monto observado corresponde a 22.6 millones de pesos, pagados por movimientos de tierra realizados con grúas. El problema radica en que el desglose técnico de estos trabajos carece de detalles claros sobre los materiales empleados, el rendimiento de la maquinaria, la mano de obra involucrada y otros insumos. Esta falta de precisión en la documentación impide verificar si el precio cobrado corresponde realmente a lo ejecutado.
Asimismo, se detectaron pagos por 3.8 millones de pesos destinados a la colocación de cercas de púas, en las que se utilizaron palos en lugar de los postes de madera especificados en el contrato. Esto no solo refleja una diferencia en la calidad y seguridad de la infraestructura, sino que también evidencia una posible intención de abaratar costos a costa de la integridad del proyecto.
En el rubro de iluminación, la ASF encontró un pago de 750 mil pesos por 30 luminarias que nunca fueron colocadas. Durante una visita de verificación conjunta entre personal de la auditoría y la Conagua realizada en abril de 2025, se constató que solo se habían instalado 13 de las 43 luminarias facturadas, dejando en evidencia un faltante importante.
Felicidades, @samuel_garcias
— HC ⇒ 𝕏 (@hc_mty) December 28, 2023
Por tu 3ra inauguración del Cuchillo 2 sin que funcione. https://t.co/4uxpG3uC4P pic.twitter.com/5o6EB3kn7i
Anomalías acumuladas y falta de control
Estos señalamientos no son aislados. La Auditoría recordó que en las cuentas públicas de 2022 y 2023 ya se habían identificado irregularidades por 139 millones y 77.3 millones de pesos, respectivamente. Estas cifras muestran una tendencia preocupante de fallas en la supervisión y en la rendición de cuentas dentro del proyecto.
Además de los pagos en exceso y las luminarias faltantes, se detectaron errores en la colocación de concreto. En este caso, no se descontó el volumen ocupado por el acero de refuerzo en los elementos de concreto, generando un gasto adicional de 419 mil pesos. A esto se suman 374.7 mil pesos en contratos de servicios donde se encontraron irregularidades en la justificación y documentación.
La ASF ha dejado claro que, en caso de no justificarse plenamente estos montos, deberán ser reintegrados a la Tesorería de la Federación, dejando en evidencia la fragilidad en los mecanismos de control administrativo y financiero de la obra.
La construcción del acueducto estuvo bajo la coordinación de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), lo que se presentó en su momento como un aval de eficiencia y transparencia. No obstante, los hallazgos actuales cuestionan la efectividad de este esquema y evidencian la necesidad urgente de fortalecer los procesos de fiscalización, aun en proyectos considerados prioritarios.
Contexto social y político: Samuel García bajo la lupa
La urgencia de construir El Cuchillo 2 se justificó por la crisis hídrica de 2022, una de las peores en la historia reciente de Monterrey. Sin embargo, la forma acelerada en la que se ejecutó, sin licitaciones formales y con adjudicaciones directas, abrió la puerta a posibles irregularidades.
El gobierno de Samuel García ha presumido en diversas ocasiones esta obra como un logro clave en materia de infraestructura hídrica. No obstante, los reportes de la auditoría exhiben una realidad mucho más compleja y empañan la narrativa oficial.
El acueducto tuvo su primera de cuatro inauguraciones en 2023, lo que también fue objeto de críticas y burlas por parte de la ciudadanía, que señaló la constante búsqueda de reflectores por parte del gobierno estatal.
Ahora, con los nuevos datos de la ASF, la presión para aclarar el destino de los recursos crece. Organizaciones civiles y expertos en transparencia han solicitado a la administración estatal y a la Conagua publicar de manera detallada los contratos, bitácoras de obra y comprobantes de pagos para garantizar que el dinero público sea usado de manera correcta.
El tema no solo pone en entredicho la gestión de recursos de Samuel García en esta obra, sino que también revive el debate sobre la necesidad de robustecer los órganos de fiscalización y de aplicar sanciones contundentes a quienes resulten responsables de las irregularidades.
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