Una grave alerta sanitaria golpea al estado debido a complicaciones metabólicas no detectadas a tiempo. La diabetes en Nuevo León representa la segunda causa de fallecimiento en la entidad, provocando un promedio de once decesos cada jornada según reportes oficiales del INEGI.
Cifras de una epidemia silenciosa en el estado
La falta de síntomas tempranos provoca que una de cada tres personas ignore que padece este mal en la entidad. Esta falta de diagnóstico oportuno frena la atención médica y acelera daños irreversibles en la salud de los pacientes.
El INEGI contabilizó más de 20 mil fallecimientos asociados a este padecimiento durante un periodo de cuatro años. La muerte por diabetes solo es superada por los problemas cardiovasculares en las estadísticas de mortalidad estatal.
El ritmo de contagios o apariciones sigue en ascenso constante dentro de la región norte del país. Tan solo en lo que va del año se han confirmado miles de casos de diabetes tipo II en territorio neoleonés.

Estilo de vida y factores de riesgo en el norte
El consumo excesivo de bebidas azucaradas y alimentos hipercalóricos dispara la presencia de este mal en la entidad. México encabeza la ingesta de refrescos en el mundo, un hábito muy arraigado en la población local.
A los factores genéticos se suman las largas jornadas laborales y el transporte público prolongado que fomentan el sedentarismo. Un adecuado control de glucosa se vuelve complejo cuando las rutinas diarias impiden llevar una alimentación balanceada.
Asimismo, la obesidad afecta a la mayoría de los jóvenes en las áreas urbanas de la zona metropolitana. Esta situación provoca que las complicaciones metabólicas aparezcan a edades cada vez más tempranas.
Altos costos y barreras para el tratamiento
Lograr un diagnóstico temprano de diabetes resulta clave para evitar daños renales o pérdida de la vista en los pacientes. La prediabetes representa la única fase asintomática pero totalmente reversible antes de un impacto permanente.
Pese a la importancia de la prevención, costear la enfermedad representa un fuerte golpe a la economía familiar. Los insumos para el monitoreo diario y las consultas especializadas elevan los gastos de bolsillo de los pacientes.
Aunque el sector público otorga tratos médicos y medicación básica, suele carecer de insumos para el monitoreo en casa. Por ello, la falta de recursos económicos limita el seguimiento adecuado para miles de familias en Nuevo León.
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