Especialistas advierten que el Metro de Samuel se construye bajo una grave negligencia estatal que pone en riesgo a la ciudadanía. Las obras de la Línea 4 y la Línea 6 carecen de un proyecto ejecutivo público, lo cual genera incertidumbre técnica. Ante los recientes colapsos, el miedo de los regios aumenta por la falta de planeación estructural en este megaproyecto.
La Falta De Proyectos Ejecutivos Claros
Expertos en ingeniería civil alzaron la voz recientemente para denunciar que las nuevas líneas se levantan mediante pura improvisación. Según explican, cualquier obra de esta magnitud requiere un proyecto ejecutivo que anticipe conflictos antes de mover una sola piedra. Sin embargo, en estas construcciones parece que la guía clara brilla por su ausencia, viciando el proceso desde su origen.
Al no existir un documento técnico conocido, los riesgos en la zona de obra se multiplican de forma alarmante. Un proyecto serio permite resolver problemas en papel o computadora para reducir peligros durante la ejecución física. Por el contrario, lo que vemos hoy en las calles son trabajos que intentan corregir errores sobre la marcha.
Esta situación ha generado que el Metro de Samuel sea visto como una serie de decisiones tomadas al vapor. La comunidad técnica insiste en que no se puede jugar con la seguridad estructural de un transporte masivo. Sin una planeación sólida, cada columna instalada representa una interrogante sobre la estabilidad futura de todo el viaducto elevado.

Improvisación Técnica En El Metro De Samuel
Las críticas no se detienen en la planeación, sino que alcanzan las decisiones estéticas del Gobernador. Especialistas aseguran que en las líneas actuales imperó el gusto personal por encima de los criterios técnicos rigurosos. Debido a esto, el trazo ha enfrentado obstáculos que obligan a realizar “acrobacias estructurales” que no deberían existir en una ingeniería moderna.
Un ejemplo claro ocurrió en la Línea 4, donde una cimbra colapsó en la zona del Obispado dejando a cinco trabajadores heridos. Este accidente demuestra que la falta de anticipación de riesgos tiene consecuencias humanas reales y dolorosas. Mientras tanto, en la Línea 6, el Estado ha ignorado clausuras municipales en San Nicolás para seguir con trabajos que obstruyen carriles vitales.
Incluso en sitios emblemáticos como el Parque Fundidora, la falta de visión obligó a desmontar estructuras ya existentes. Esto sucede porque no se contempló el espacio necesario para las nuevas columnas desde el inicio del diseño. Estas inconsistencias refuerzan la idea de que la obra obedece a una decisión discrecional y no a un plan de movilidad eficiente.
Los Peligros Reales En La Línea 4
Ante el clima de inseguridad, el Congreso local aprobó un exhorto para suspender los trabajos en los puntos donde hubo accidentes. Los legisladores piden un dictamen técnico independiente que garantice que el Metro de Samuel no colapsará una vez inaugurado. La prioridad actual es obtener un informe detallado sobre las causas definitivas del desplome ocurrido el pasado domingo por la madrugada.
Además, se ha solicitado a la Auditoría Superior del Estado una revisión extraordinaria de todos los contratos vigentes. La ciudadanía tiene derecho a saber cómo se adjudicaron estas obras y si las empresas cumplen con la experiencia necesaria. La Línea 4 y la Línea 6 no pueden seguir avanzando bajo un manto de opacidad que solo genera desconfianza.

Riesgos latentes en la Línea 6
El conflicto en la Avenida Rómulo Garza es otra muestra de la negligencia estatal imperante en el proyecto. Allí, el Estado utilizó a la Fuerza Civil para reactivar trabajos que el municipio de San Nicolás había suspendido legalmente. Esta imposición a la fuerza solo aumenta la percepción de que se busca terminar la obra a cualquier costo, ignorando las normativas locales.
Muchos ciudadanos ahora comparten el lema “Yo no me subo” en redes sociales, temiendo una tragedia mayor en el futuro. Si las columnas presentan fallas durante la construcción, la seguridad de los pasajeros finales queda en entredicho. La comunidad técnica y política coincide en que es urgente frenar la improvisación antes de que ocurra un evento lamentable que cueste vidas humanas.
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